Alternativos y alternativas

Komunikazioa

En el último post de este blog hablábamos sobre la comunicación política en Sudamérica y, más en concreto, sobre la comunicación política de la izquierda en general y la izquierda abertzale en particular; y decíamos lo siguiente:

En general, pienso que la izquierda no se da cuenta de que no se puede cambiar el sistema desde dentro del mismo sistema político, pero tampoco desde fuera de la sociedad, es decir, de la cultura.

En este sentido, a la izquierda le gusta presentarse como alternativa, contracultural, irreverente, etc. Entiendo perfectamente lo que significa el concepto, pero no entiendo que esta cuestión salte al discurso público de la izquierda y mucho menos entiendo las aberraciones que dicho concepto ha originado en cuanto a comportamiento y estilo de comunicación.

Por una parte, considero que es autorreferencial pero irrelevante para la sociedad (en la cúspide de este problema tenemos perlas como “izquierda alternativa”, “sare herritarra”, etc); por otra, contribuye a proporcionar una imagen sectaria de la izquierda, como si esta  no fuese más que una tribu urbana en busca de visibilidad. Por un simple mecanismo de atribución, la sociedad confunde la parte con el todo y esto tiene un impacto directo en la (des)motivación de los sectores que la izquierda pretende movilizar, pues en general no nos gusta quedarnos al margen de la sociedad, algo completamente normal. ¿Recuerdas cuando la TODO el mundo pensaba que TODOS los estudiantes universitarios se pasaban TODO el día fumando porros y jugando a cartas en la cafetería de la facultad?

Pienso que la izquierda confunde identidad e imagen, hasta el punto de olvidar y hasta despreciar todo lo relativo a la gestión de la imagen, más allá del diseño gráfico, el cual es absolutamente irrelevante si no hay una gestión estratégica y holística de la imagen (juro que quería evitar esa palabra). Así, son frecuentes las referencias negativas al espectáculo político como una forma antinatural de hacer política (este será el tema del siguiente post) cuando resulta que la mayoría de su accionar político es puro espectáculo político (manifestaciones masivas, ruedas de prensa masivas, cantar bertsos en el Congreso, etc).

Personalmente tengo que decir que no me gusta ser alternativo, ser la alternativa, estar en el rincón, estar en los márgenes. Prefiero estar en el centro y hacer que sean ellos los que estén en los márgenes y mantenerlos allí hasta obligarles a transformase para ser parte parte del sistema político.

Pongamos un ejemplo. En las sociedades del norte de Europa, las llamadas culturas femeninas, su sistema político no tiene más remedio que moverse en el marco de oportunidad política definido por valores culturales de responsabilidad mutua y protección de la comunidad, porque esa es la base de la cultura. De este modo, los partidos liberal-conservadores deben también moverse en parámetros sociales y, en cierto sentido, socialistas. No es algo ajeno a nosotros; también EAJ-PNV se refiere a la doctrina social de la iglesia católica para explicar políticas liberales moderadas o típicamente socialistas, entendiendo por socialistas todas aquellas cuestiones relacionadas con la igualdad, los derechos sociales, etc. Pues bien, sin entrar a valorar la influencia real de la doctrina social de la iglesia católica en las políticas de EAJ-PNV, lo cierto es que dichas políticas tienen que ver con la base cultural en EH, que al igual que la mayoría de Europa Occidental también es de carácter femenino-protector-inclusivo, y la correlación de fuerzas que de ella se deriva.

Por tanto, me surgen dos preguntas:

  • ¿Qué sentido tiene ser alternativo o contracultural si la base de la cultura en la que opera la izquierda en EH es eminentemente favorable a las ideas que defiende?
  • ¿Por qué la izquierda desprecia semejante ventaja política y se retira a los márgenes de la sociedad cuando puede ocupar el centro de modo completamente natural y obtener el control político institucional desde allí?

Mientras la izquierda insista en ser alternativa, contracultural, etc., será derrotada y no habrá cambio social ni cambio político, obligando a una parte de los sectores populares favorables al cambio a dinámicas de combate marginales que conllevan dosis de represión y sufrimiento absolutamente innecesarias, y obligando a otra parte a votar a cualquier otra alternativa política con más influencia política real.

One thought on “Alternativos y alternativas

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